Cuaderno editorial — 14 de marzo
Cómo organizar un archivo de fuentes sin perder el hilo
Métodos de fichado y trazabilidad para proyectos documentales largos
Trabajar con decenas de fuentes dispersas suele terminar en carpetas que nadie vuelve a abrir. Un archivo útil no es el que guarda más material, sino el que permite regresar a una cita meses después sin reconstruir todo el contexto desde cero.
En este taller se revisan criterios concretos para nombrar archivos, separar fuentes primarias de secundarias y dejar rastro de cada decisión editorial. La idea es sencilla: que el sistema de fichado aguante el paso del tiempo y no dependa de la memoria de quien lo armó.
Qué se trabaja en la sesión
- Convenciones de nombre para archivos y carpetas que sobreviven a varias versiones del texto.
- Distinción operativa entre fuente primaria, secundaria y material de referencia.
- Fichas breves que combinan cita textual, contexto de uso y nota sobre por qué se guardó.
- Señales que indican cuándo conviene migrar de un sistema simple a uno más estructurado.
Se muestran ejemplos reales de fichas y se comenta dónde fallan los archivos que parecen ordenados pero no lo están. El objetivo no es acumular material, sino poder volver a él con criterio cuando el texto ya está en marcha.